El amargo final de Theresa May, la primera ministra británica devorada por el 'Brexit'

Total Views : 167
Zoom In Zoom Out Read Later Print

El descontento interno que generó el acuerdo de Theresa May con Bruselas para un Brexit negociado -rechazado hasta en tres ocasiones por el Parlamento- ha desembocado en el fin del mandato de la 'premier' británica, que este viernes ha hecho efectiva su dimisión como líder del Partido Conservador Británico.

Un período en el que Theresa May ha cometido importantes fallos en su estrategia política que, a la postre, le han costado el puesto.

May se marcha en silencio, sin ningún discurso político ni una declaración pública en la última jornada oficial de su mandato, lo que contrasta con el ruido y los sobresaltos que han marcado su etapa de tres años al frente del Ejecutivo británico.

La soledad de May ha sido evidente en los últimos días, en los que ha adoptado un perfil bajo en actos importantes como la visita al Reino Unido del presidente de EE.UU, Donald Trump o las conmemoraciones con motivo del 75 aniversario de la batalla de Normandía, celebradas a ambos lados del canal de la Mancha y en las que su protagonismo se ha visto oscurecido por el del líder estadounidense y el del presidente francés Emmanuel Macron.

Ya situada en la rampa de salida, May ha vivido momentos especialmente amargos durante la visita de Donald Trump. Cuando se programó, era inimaginable que a estas alturas hubiera un escenario político tan revuelto, con el Brexit sin resolver, una primera ministra a punto de dimitir y una contundente derrota de los tories en una europeas inesperadas en Reino Unido.

De este modo, la primera ministra británica ha tenido que ver cómo Trump se reunía abiertamente con algunos de los aspirantes a sucederla en Downing Street, como el exalcalde de Londres Boris Johnson o el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt.

Más polémica han levantado las especulaciones sobre posibles encuentros del líder estadounidense con otros ministros de May, como Michael Gove o Salid Javid, aunque el primero se apresuró a desmentirlo y a asegurar que únicamente había intercambiado "unas pocas palabras" con Trump.


Errores estratégicos

Y es que, además del acuerdo no consumado con Bruselas, May deja un Partido Conservador fragmentado y un país que sigue dividido entre europeístas y euroescépticos.

"Es difícil imaginar que alguien hubiera podido hacerlo peor que ella", asegura a la agencia AFP Tim Bale, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Queen Mary de Londres.

Los errores estratégicos que se le achacan a May son numerosos. En primer lugar, el hecho de activar en marzo de 2017 -menos de un año después de su llegada- el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un plazo de dos años para implementar la salida de un país miembro de la UE.

Retrospectivamente, los expertos creen que ese plazo ha sido muy corto para llevar a buen puerto una negociación tan compleja sin una estrategia clara y sin el respaldo del Parlamento. Todo ello ha obligado a posponer el Brexit al 31 de octubre, ante el riesgo de una salida sin acuerdo.

Theresa May tampoco calculó bien los resultados del adelanto electoral que convocó en junio de 2017, tres años antes de lo previsto, confiada en las encuestas favorables y buscando el respaldo parlamentario para su proyecto del Brexit. Pero la operación resultó un fiasco: los conservadores perdieron la mayoría absoluta de la que disfrutaba su antecesor, David Cameron, y May tuvo que suavizar su versión del acuerdo de salida.

Pese a ello, la primera ministra británica se negó a involucrar a otros partidos en las negociaciones con Bruselas, minimizando las posibilidades del acuerdo.

"Separar más de cuarenta años de vínculos con la Unión Europea no es fácil", asegura a AFP Simon Usherwood, politólogo de la Universidad de Surrey, pero May "realmente no tuvo el mejor enfoque" al confiar solo en su partido, sobre todo en el sector más decidido a salir de la UE.

Cuando May quiso rectificar y acercarse al principal partido de la oposición, el Partido Laborista, su líder, Jeremy Corbyn, no mostró interés en salvar el cuello a su rival. Finalmente, la premier tuvo que convocar elecciones europeas, una posibilidad que semanas atrás apenas nadie contemplaba en Reino Unido.

"La historia no conservará una imagen favorable de ella", señala Simon Underwood

See More

Latest Photos