La tocofobia: el pánico irracional al parto

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Para la mayoría de mujeres tener un hijo genera temores, pero esta fobia va mucho más allá de la ansiedad natural.

El parto es una experiencia tan nueva para una mamá primeriza que lo más común es que genere miedo y ansiedad. Las mujeres saben que producirá dolor, pero no tienen manera de imaginar cómo será ese dolor ni qué tan intenso. No tener certezas de nada, de lo que sentirán, del momento en que ocurrirá o de la velocidad en la que avanzará, lleva, inevitablemente, a que haya temores e inseguridades naturales. Pero en la mayoría de las mujeres también se encuentra la intuición inconsciente de que todo saldrá bien y de que podrán dar a luz a su hijo.


Existen casos excepcionales, no obstante, en los que ese botón tranquilizador nunca se enciende. Esas mujeres cuyos temores se vuelven inmanejables y traumáticos sufren de tocofobia: miedo al dolor asociado al momento de dar a luz o a que el bebé pase por el canal del parto.


Este trastorno no ha sido objeto de muchas investigaciones, pero en 2017 la revista médica AOGS (Acta Obstetricia et Gynecologica), de Escandinavia, publicó un estudio que se realizó en más de 850.000 embarazadas de 18 países diferentes y revelaba que esta fobia afecta al 14% de las mujeres de todo el mundo. Aunque no hay datos comparativos para afirmarlo categóricamente, el estudio sospecha que este trastorno ha aumentado desde el año 2.000 en adelante.


Las vertientes de la fobia

La ciencia a determinado que existen dos versiones de este trastorno: la primaria y la secundaria. La primaria afecta a aquellas mujeres que nunca han tenido un bebé y su deseo de tener hijos choca con el miedo a sufrir durante el parto, a los cambios que habrá en su cuerpo después del embarazo y a la posibilidad de que el bebé nazca con una enfermedad o una malformación. Este trastorno por lo general aparece desde la adolescencia, con la aparición de la menstruación.


La secundaria se da en mujeres que ya pasaron por un parto y han tenido una mala experiencia: estuvieron en peligro, recibieron una atención inadecuada, la anestesia no hizo efecto, etc. “En estos casos, más que un miedo irracional, hablamos de estrés postraumático no curado”, explica a S Moda Diana Sánchez, psicóloga y vicepresidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal.


Además existe una tercera posibilidad, que no solo afecta a las mujeres a la hora de tomar la decisión de tener hijos sino en el momento de las relaciones sexuales, ya que el temor al parto es antecedido por el temor a quedar en embarazo, lo cual hace que aquellas que sufren del trastorno no disfruten el sexo porque tienen miedo a que los anticonceptivos no funcionen.   


¿Cómo tratarla?

La tocofobia primaria es más difícil de tratar, porque hay que identificar qué la provocó. “Hay que buscar el origen de ese miedo, que puede estar en haber sufrido una agresión sexual años atrás o, por ejemplo, en tener una madre o algún familiar que haya subrayado su traumática experiencia en el momento del parto”, asegura Sánchez. En estos casos vale la pena recordar que siempre está la opción de la epidural o, incluso, de programar una cesárea.


También recomiendan que las mujeres hagan una visita guiada en el hospital donde darán a luz, así conocerán al personal, entenderán qué tipo de atención recibirán y tendrán una idea de las instalaciones en las cuales todo ocurrirá. También aconsejan realizar ejercicios de meditación y yoga, para que aprendan a oír su cuerpo y tengan herramientas naturales para manejar el dolor. Entre más información reciba la futura madre, más seguridad tendrá en el proceso.


A partir de lo anterior, la sugerencia más frecuente entre los psicólogos es que las mujeres recurran a una doula: mujeres que acompañan a las madres desde el embarazo hasta el posparto. Dan información, apoyo emocional y físico, herramientas para manejar los cambios corporales y el dolor, y guía para que controlen su organismo en momentos en los que parece incontrolable.  


Al final, la compañía de las doulas pretende que las mujeres empiecen a confiar en sus cuerpos. Frente al pánico, lo mejor que pueden hacer es dejarse llevar y confiar.


En Colombia, la figura de la doula aún es problemática. Solo en unos cuantos hospitales puede entrar durante el trabajo de parto, por ejemplo. Sin embargo, es una práctica cada vez más frecuente, ahora que las mujeres quieren entender y decidir sobre todo lo que tenga que ver con su cuerpo.  

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