Día de la mujer: siete clichés sobre ellas que los hombres tenemos que erradicar

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Seamos autocríticos, extirpemos los arquetipos que nos enseñaron en casa, en el colegio, en la misa, en las telenovelas y en las películas.

1. Son el sexo débil

“A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”. Olvido la cantidad de veces que se lo escuché decir a los adultos de mi familia. Papá y tíos lo repetían sentados a la mesa, esperando a que mamá u otra mujer les sirviera la cena. Yo captaba a la perfección el sentido de su mensaje y es cierto: ni con el pétalo ni con nada. Lo que no veía era el problema en el que estaban parados los hombres que me enseñaron tantas cosas. Sí, a una mujer ni a nadie se les debe agredir física ni psicológicamente. Tampoco se les debe reducir a la cocina ni a una tarea específica. Porque, claro, mi papá lo decia pero, al tiempo, era machista de otra manera. Las tareas del hogar es cuestión de dos o más (hijos, hijas). A una mujer se le respeta de todas las formas.


2. Una mujer se realiza cuando...

Este es un mensaje para los publicistas y las marcas: dejen de emitir comerciales en donde la mujer está relegada a la lavadora, la estufa y la cuna. Hay muchos hogares, como dije anteriormente, en donde las labores se reparten por igual. En los anuncios de los noticieros y en el horario prime time se refuerzan los estereotipos de la mujer igual o más que en una iglesia. Sin embargo, hace poco, no sé qué detergente, era promocionado por un hombre. Bien ahí. Sería interesante que también nos mostraran haciendo labores de papá, cambiando pañales, limpiando nalgas de bebé.


3.      Trabajar con hombres es mejor que trabajar con ellas

De los mismos creadores de “me entiendo mejor con hombres que con mujeres”, este es otro cliché que nace y crece en los ámbitos laborales. Por eso, cuando hay divergencias entre compañeros y compañeras, no falta el que termina diciendo “es que trabajar con mujeres es complicado”. Todos debemos individualizar cada caso, analizar por separado para evitar las afirmaciones categóricas y estúpidas. Me niego a pensar que los problemas en mi oficina obedecen a la cantidad de mujeres.


4.      La mujer que corteja es puta

Es muy bacano cuando una chica se las arregla para insinuar que le atraes. Lamentablemente, soy de la generación que creció con la frase “el hombre propone, la mujer dispone”. Por culpa de este pensamiento machista y arcaico, en el colegio me abrumé cuando una mujer proponía salir. “Ve ésta tan lanzada”, llegué a decirle a compañeros mientras ellos se reían y cuchicheaban, como si los hombres fueran los únicos que tenemos la chance de hacerlo. Como yo, me encontré otros idiotas que hacían gala de su capacidad de levante.


5.      Merecen un trato especial, distinto

Hay gente que tiene un modo diferente de hablarles. En su cabeza cambia el chip. Su disposición esconde una intención que es difícil de definir, pero me atrevo a suponer que tiene que ver con la idea de que se les debe tratar mejor por ser el sexo débil.


6.      Son malgeniadas, es decir, “hormonales”

He llegado a referirme a una amiga como “está en sus días”, para explicar que anda insoportable. Este comentario va en la onda “tenía que ser negro”, tan horrible en mi colegio, que era usado cuando alguien cometía un error. Igual de feo y denigrante se siente el “está hormonal”. Pido perdón a todas las que le dije eso. Nunca más.


7.      El feminismo llegó para jodernos la vida

Por favor, no le hagan caso al papa Francisco, que hace poco lanzó la siguiente perla: “cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda”. ¿Será que no sabe qué es el movimiento “Metoo”? ¿Sabe qué significa que la mujer tenga las mismas posibilidades que un hombre frente a la educación, la salud, el trabajo y el placer? ¿Será que el Francisco no sabe que la historia está escrita por nosotros, el patriarcado? Los hombres tenemos una deuda monumental con las mujeres y queda mucho por hacer para que haya condiciones igualitarias.

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