Los hombres son canales para la Luz, mientras que las mujeres son Vasijas para la Luz.

A sí como la Luz del Creador y la Vasija Original tenían roles esencialmente diferentes, los hombres y las mujeres también cumplen funciones específicas.

Pero antes de abordar estas diferencias, consideremos una similitud que une a hombres y mujeres bajo una misma condición: cuando nos referimos a nuestra relación con la Luz, tanto hombres como mujeres somos Vasijas para la Luz del Creador.

El Creador nos diseñó a cada uno de nosotros con el único propósito de que recibiéramos su alegría y plenitud infinitas.

No obstante, cuando observamos las relaciones entre hombres y mujeres en este plano terrenal, la función de nuestras respectivas vasijas difiere. Cuando comprendas por qué esto es así, entenderás por qué los hombres y las mujeres piensan, perciben y se comportan de modo distinto y por qué necesitamos aprender a negociar nuestras relaciones en función de estas diferencias.

Muchos de los autores que escriben sobre el tema de las relaciones ofrecen buenos consejos basados precisamente en la afirmación correcta de que hombres y mujeres son diferentes. Sin embargo, lo que no pueden decirte es por qué lo son. La Kabbalah, en cambio, responde a esta pregunta desde un punto de vista espiritual, y en su respuesta se haya la clave para establecer relaciones duraderas y valiosas.

Entonces, ¿qué es el alma masculina? Piensa en una tubería, un conducto capaz de canalizar Luz. Así es la estructura del alma masculina. La energía entra y luego sale. En el nivel del 1 por ciento o nivel físico, un hombre expresa el deseo de compartir su Luz como deseo sexual. La energía del hombre ansía entrar en contacto con la energía de la mujer. Veremos con más detalle esta atracción. Por ahora, debes saber también que en el 99 por ciento o nivel espiritual, un hombre quiere compartir su Luz para satisfacer a la Vasija. Esta distinción es muy importante.

Lo que los hombres quieren de una relación, más que ninguna otra cosa, es sentirse capaces de hacer feliz a una mujer y ganarse su amor.

¿Sabías esto? Tal vez no. ¿Y sabes qué? La mayoría de los hombres tampoco lo saben, porque el adversario (el ego masculino) procura que no se enteren de lo simple que es. Sin embargo, los esfuerzos del adversario por ocultar esta verdad no la hacen menos cierta. La estructura del canal masculino consiste en traer Luz al mundo para satisfacer a una mujer y ganarse su amor.

He aquí la función del hombre, la cual hace que esté orientado a la acción por naturaleza. Los hombres solucionan problemas, son hacedores. Tienen el impulso innato de compartir con los demás la energía que reciben de la Luz del Creador.

Tal vez algunas lectoras estén moviendo la cabeza en señal de desaprobación, y piensen: “Mi hombre definitivamente no está orientado a la acción”. Pero una vez que arrancas el ego, el miedo y la confusión del Mundo del 1 por ciento en el que vivimos, la esencia del hombre es compartir la Luz y hacer cosas por los demás.

Las mujeres a menudo son testimonios de esto cuando comparten sus problemas con un hombre. ¿Cómo responde él generalmente? Quiere arreglar la situación, ¿no es así? Casi puedes escuchar los engranajes de su cerebro en movimiento buscando la “solución” a tu dilema. Él quiere ayudarte, quiere mejorar las cosas para ti, quiere asistirte de algún modo. ¿Por qué? Porque su tarea es satisfacer, cumplir.

Lamentablemente, esto a menudo se malinterpreta como una falta de compasión, de cuidado o una incapacidad de escuchar. Sin embargo, lo que tu hombre está haciendo cuando se comporta así es compartir contigo la Luz que está recibiendo de la única forma que sabe hacerlo.

Pero, tal como estás a punto de descubrir, la tarea de la mujer es administrar y dirigir ese flujo de Luz. Sí, las mujeres son quienes dirigen las relaciones, quienes manejan la Luz. Información recopilada por Mujeres al día.

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